Antes de entrar en profundidad, voy a ir al grano. Si creyera en lo sublime casi diría que este disco es una obra maestra. Cuanto más lo escucho más me alucina. Con este disco me pasa como con casi todo el material que han ido grabando estos chicos de New Jersey. Me obsesiona y monopoliza mis horas musiqueras. Ok, hecha la reseña, vamos a entrar en terrenos retrospectivos…
Cuando The Dillinger Escape Plan se presentó, allá por el 99, con "Under the Running Board" yo y mis colegas más metaleros nos quedamos sin palabras. Literalmente. Aquel descarado e histérico hardcore metálico veloz como el grindcore y ensamblado con apuntes jazzísticos era incontestable. Incluso mis colegas más obtusos (los que consideraban que Anthrax eran unos vendidos por haber tocado con Public Enemy) flipaban. Aquello era insultante: unos críos que tocaban como dios y metían más caña que Incantation y Pyrexia juntos.
Después de aquel magnífico EP, llegó a nuestras manos su primer disco, "Calculating Infinity". El impacto se prolongaba. Tocaban mejor (!!!), más rápido, más técnico, más preciso. Fueron muchos los intentos de etiquetar el sonido de los Dillinger, pero que quereis que os diga, a mi ninguno me ha convencido hasta ahora: que si posthardcore, que si noisecore, que si mathcore, blablabla. "Calculating Infinity" superaba la imaginación de cualquier oyente, por muy agudo que fuera éste. Hardcore, grindcore, jazz, death metal técnico (en la onda de Cynic o Atheist). Daba igual: aquel sonido era inmenso. Y crecía con cada escucha.
Tras un largo hiato, con algunas grabaciones y problemas de salud por en medio, "Miss Machine" era el segundo largo de estos visionarios. Un disco verdaderamente importante. Yo diría que un punto y a parte en la carrera de Dillinger. Más ecléctico todavía: estructuras pop-rock (novedad!), más melódico en algunos segmentos, composiciones más variadas y sorprendentes. "Miss Machine" era toda una declaración de principios: no estamos aquí para ponerselo fácil a nadie.
La incorporación del supercachas Greg Puciato dotaba al sonido de Dillinger de una dirección completamente imprevista. Vale, a mi no me hizo gracia ver aquel musculator al frente de la banda pero, además de gritar tan bien como lo hacía Dimitri, no cantaba nada mal, porqué negarlo.
Composiciones como "Setting Fire to Sleeping Giant" fueron las responsables de que muchos fans se despidieran (con insultos) de los de New Jersey. Por mi, que les den: "Baby's First Coffin" suena a gloria.
Y llegamos a este "Ire Works". Ok, nos ha quedado claro, Dillinger no se quiere casar con nadie. Y si "Miss Machine" era la panacea del eclecticismo, "Ire Works" es la panacea de la esquizofrenia. Si nos habíamos acostumbrado a esos arreglos jazz en una tormenta grindcore, ahora nos tenemos que acostumbrar a oir algún piano enmedio de las caóticas avalanchas marca de la casa o riffs black metaleros sobre bases electrónicas a la Aphex Twin / Kid606, violines, algún tema puramente rock.
Supongo que serán más los fans que renegarán de este nuevo paso en su discografía, pero, sinceramente, no creo que hayan entendido un carajo de qué va esto. No, no se han apastelado, esa violencia sigue estando ahí… Ni siquiera la huida en el último minuto del imprescindible Chris Pennie, batería de otro mundo, ha hecho mella en el grupo. Siguen sonando a ese descontrol controlado que tanto nos ha gustado escuchar estos años.
El caos sonoro de "Ire Works" funciona con una cohesión inimaginable. Dillinger siguen sonando frescos, con muchísima soltura. Comprometidos simplemente con ellos mismos, grabando lo que desean en cada momento. Y eso se nota. La soltura con que ensamblan arreglos imposibles, una técnica depuradísima, la genialidad de los múltiples hallazgos… es un disco casi ofensivo en su perfección. Los momentos más violentos del disco suenan con un poder absoluto (impresionantes riffs) y los momentos más "líricos" son pegadizos y, no sé, se quedan dentro, te tocan.
The Dillinger Escape Plan es uno de aquellos grupos que, pase lo que pase, avanzan, sorprenden. Nos recuerda lo grande que puede llegar a ser la música. Bravo.
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sábado, 1 de diciembre de 2007
martes, 20 de noviembre de 2007
Jinn "Jinn"
¡Toooma ya! ¡Menuda panda de cabroncetes que están hechos estos Jinn! Y que disco más burro y divertido (y viceversa) que se han currado. Ahí es nada: del hardcore-grind pasando por el punk, el rock y algún apunte de (supermega) heavy metal para hacernos los graciosillos.
"Jinn" es, sin duda, una colección de canciones divertida y amena. Variado, canciones cortas, rápido casi todo el rato. Vamos, un disco de pogo. Bastante bueno, bastante bien tocado. Pero con ideas y apuntes inconclusos, lo que le hace perder fuerza y capacidad de noqueo. Con esto quiero decir que peca de predecible y tópico. Pero bueno… puede que eso no nos importe, ¿verdad? Por otra parte, (y esta observación no tiene nada que ver con la música): ¡ya hay unos cuantos grupos con ese nombre! Endevé…
Con este disco me pasa como con otros muchos. Tal vez es que me estoy volviendo un carrozas, un tozudo (y demás adjetivos), pero después de un par de escuchas casi que prefiero a los originales. Mola, es divertido, etc, pero tampoco es memorable. Pero bueno… ¿es que tienen que ser todos los discos memorables?
"Jinn" es, sin duda, una colección de canciones divertida y amena. Variado, canciones cortas, rápido casi todo el rato. Vamos, un disco de pogo. Bastante bueno, bastante bien tocado. Pero con ideas y apuntes inconclusos, lo que le hace perder fuerza y capacidad de noqueo. Con esto quiero decir que peca de predecible y tópico. Pero bueno… puede que eso no nos importe, ¿verdad? Por otra parte, (y esta observación no tiene nada que ver con la música): ¡ya hay unos cuantos grupos con ese nombre! Endevé…
Con este disco me pasa como con otros muchos. Tal vez es que me estoy volviendo un carrozas, un tozudo (y demás adjetivos), pero después de un par de escuchas casi que prefiero a los originales. Mola, es divertido, etc, pero tampoco es memorable. Pero bueno… ¿es que tienen que ser todos los discos memorables?
domingo, 22 de julio de 2007
Pig Destroyer
"Phantom Limb"
Pig Destroyer forma parte de una nueva generación que, junto a bandas como Discordance Axis, ha ido abriendo las posibilidades de uno de los subgéneros más nihilistas del rock, esto es, el grindcore. Más intenso, rico y potente que cualquiera de sus anteriores discos, "Phantom Limb" es una bocanada de aire fresco para un género en el que mayoritariamente abunda el tedio más absoluto. Y es que el grindcore es un ejercicio que sólo puede tener sentido si se basa en una constante reinvención de si mismo. Para mi, un ejemplo paradigmático sería el que nos ha brindado James Plotkin con su Phantomsmasher (antes Atomsmasher).
De eso se trata, en parte, "Phantom Limb". En su caótica brutalidad, es un disco tan variado y dinámico que puede gustar tanto a los grindcoretas de toda la vida como a cualquier persona con gusto por la música más intensa, (eso es, digámoslo así). Y es que este grindcore moderno es la bomba. Scott Hull, el guitarra, es un buen recopilador de riffs poderosos y pegadizos. Uno tras otro… como si de un cut'n'paste se tratara, una lluvia de riffs demoledores, marcados únicamente por una batería incansable y, porqué no, maléfica. "Phantom Limb" está conducido por un sentido del ritmo soberbio. El ritmo es el hilo conductor de pasajes hardcore a otros de puro thrash metal en plan Slayer. Vamos, que estos chicos no le hacen ascos a nada: Discordance Axis por allí, algo de black metal por allá (!!!!), algo de Brutal Truth por acá y algo de Today is the Day en alguna de las múltiples capas del disco… ¿He oído algo rollo Anthrax-hasta-el-culo-de-speed? En fin, todo un compendio de diferentes subgéneros del underground condensado en 14 temas que, como media, no superan los 2 minutos. Y es que de eso se trata: concentración.
Paris Hilton: "Oh, hun, this is so gorgeous!!!"
"Phantom Limb" es un disco adictivo que va ganando enteros con cada escucha. Así, a primeras, a más de uno le parecerá cafre, primerizo, etc. Ok, este disco no es para ti. Pero si te da buen rollo, si tienes ganas de patear a alguien (pero de buen rollo, ya sabes) cuando lo escuches… Lánzate…. Estarás una buena temporada escuchándolo y redescubriéndolo.
De eso se trata, en parte, "Phantom Limb". En su caótica brutalidad, es un disco tan variado y dinámico que puede gustar tanto a los grindcoretas de toda la vida como a cualquier persona con gusto por la música más intensa, (eso es, digámoslo así). Y es que este grindcore moderno es la bomba. Scott Hull, el guitarra, es un buen recopilador de riffs poderosos y pegadizos. Uno tras otro… como si de un cut'n'paste se tratara, una lluvia de riffs demoledores, marcados únicamente por una batería incansable y, porqué no, maléfica. "Phantom Limb" está conducido por un sentido del ritmo soberbio. El ritmo es el hilo conductor de pasajes hardcore a otros de puro thrash metal en plan Slayer. Vamos, que estos chicos no le hacen ascos a nada: Discordance Axis por allí, algo de black metal por allá (!!!!), algo de Brutal Truth por acá y algo de Today is the Day en alguna de las múltiples capas del disco… ¿He oído algo rollo Anthrax-hasta-el-culo-de-speed? En fin, todo un compendio de diferentes subgéneros del underground condensado en 14 temas que, como media, no superan los 2 minutos. Y es que de eso se trata: concentración.
Paris Hilton: "Oh, hun, this is so gorgeous!!!"
"Phantom Limb" es un disco adictivo que va ganando enteros con cada escucha. Así, a primeras, a más de uno le parecerá cafre, primerizo, etc. Ok, este disco no es para ti. Pero si te da buen rollo, si tienes ganas de patear a alguien (pero de buen rollo, ya sabes) cuando lo escuches… Lánzate…. Estarás una buena temporada escuchándolo y redescubriéndolo.
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