lunes, 25 de mayo de 2009

Cultura, ciencia
y tecnología:
crear para compartir

La creación literaria y artística es un ejercicio de libertad: una mirada crítica sobre la sociedad y a la vez la constatación de que son posibles una plenitud y una belleza que nos pertenecen y a las que no podemos ni debemos renunciar. La plasmación de que otro mundo es posible: territorio de palabras y formas ajenas a la lógica del mercado, a la tiranía de la mercancía. Crear es ir al encuentro del otro, escuchar, abrir espacio, establecer vínculos. Compartir; es decir partir con los otros en un viaje que es siempre descubrimiento y asombro y también partir, con los otros, el pan de una libertad necesaria y posible.
Este proceso el capital lo fetichiza, lo reduce a mercancía. La creación (de un espacio de disidencia y libertad) se transforma en bienes de consumo aptos para su comercialización. La crítica es domesticada, la plenitud o belleza, la sátira brutal, la subversión de códigos, la distorsión, destrucción o creación de lenguajes... todo ello pasa a ser expuesto, bien clasificado y domesticado, en el gran supermercado de la cultura.
Frente al mundo cosificado de la mercancía afirmamos que los bienes culturales son de
todas y todos, son gratuidad, donación: “ El capital quiere hacernos creer que somos lo que vendemos. Pero somos lo que regalamos”. La creación artística, que exige como condición inexcusable la libertad, debe de poder llegar libremente a sus receptores. Ningún presupuesto ideológico debe condicionarla, pero no puede ni debe estar a expensas de los condicionamientos del mercado. Sólo la libre circulación de los bienes culturales permitirá su goce y disfrute por amplias capas de la población. Es en este espacio de libertad en el que podemos re-descubrir lo real, experimentar el asombro, inventar palabras, formas y gestos que digan la verdad de otro mundo posible.
Un arte no institucionalizado, no condicionado por el mecenazgo empresarial ni por
orientaciones gubernamentales. Un arte que atraviese la vida cotidiana, que salga a las calles, a los centros de trabajo, a los espacios de intervención ciudadana. Un arte crítico, revolucionario, que exprese de mil formas diferentes el NO necesario de las multitudes. Un arte no domesticado. Un arte que exprese el duelo y la celebración, la herida y el consuelo.

(Fuente: "Programa Elecciones europeas 2009", Izquierda Anticapitalista)
Disponible en formato PDF

3 comentarios:

melliug dijo...

"somos lo que regalamos”
touché, casi se me cae la lagrimita leyendo esto. será que tengo un hangover de dos pares de ramilletes de cojones rusos. snif.

JulioBCN dijo...

felicidades! eres el primer y único especimen que se lee (integro) este texto.
la cita que has elegido me recuerda a lo que a veces hemos hablado acerca de dar como puro gesto (o derroche) de vitalidad, Eric Fromm, ¿si?
creo que ya he encontrado partido par tocar los (ramilletes de) cojones a esos que están arriba y (se supone) debieran hacer política.
nos vemos esta nuit en le rouge.
besitos, dear friend

nora idoia dijo...

FUA!
es muy potente este texto!!

"Nos hacen creer que somos lo que vendemos. Pero somos lo que regalamos"

"ningún presupuesto ideológico"

pero creo que ni el arte ni nada deberia tener presupueto. Siempre me ha gustado la utopia anarquista.

bajo el arte existe el amor hacia la belleza, lo desconocido...el odio i mil estados humanos.

esto ya es el todo que deberia ocupar.
el arte ocupa i surge(involuntario) por si solo.
es libre

es el dar por querer

lo demás, un puto cuento xino, de tres pares de narices.
joder!!!!
anarquia!!

que dius'?